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Carta digital con QR para tu restaurante: por qué no debe llevar a un PDF (y qué poner en su lugar)

Por Sergi Ibáñez · 30 de octubre de 2026

Respuesta corta: el QR de la mesa tiene que abrir la carta en tu propia web, escrita como texto, no un PDF ni la foto de la carta impresa. Hazlo con un QR que lleve la dirección de tu dominio, no la de un servicio que te lo «gestiona» y que deja de funcionar si dejas de pagar. Y no tires la carta en papel: los precios y los alérgenos tienen que poder consultarse en el local también sin móvil.

La escena que ya conoces

Terraza en el paseo de Salou, un sábado de julio. Una pareja escanea el QR pegado en la mesa. Se abre un PDF. Tarda, porque la cobertura de la playa va como va. Cuando por fin carga, es la carta impresa escaneada: letra pequeña, en castellano, y hay que ampliar con dos dedos y arrastrar de un lado a otro para leer un precio. Levantan la mano y piden la carta de papel. El QR no ha servido para nada, y además ha hecho esperar a la mesa.

El QR no es el problema. El problema es a dónde lleva.

1. A dónde tiene que llevar el QR

A una página de tu web con la carta escrita como texto. Lo explico con más detalle en qué necesita la web de un restaurante, pero para el QR lo que importa es esto:

  • Se lee en el móvil sin ampliar. La página se adapta a la pantalla; un PDF no.
  • El traductor del navegador la traduce. El cliente francés o alemán que no te pide la carta en su idioma la lee igual. Con la foto de una carta no pasa.
  • Cambiar un precio es cambiar un texto, no rehacer el archivo, volver a subirlo y cruzar los dedos para que no quede el viejo enlazado en algún sitio.
  • La misma dirección sirve para todo: el QR de la mesa, el enlace a la carta de tu ficha de Google, el que mandas por WhatsApp a quien pregunta, y la que lee Google.

Una dirección como turestaurante.com/carta es la buena. Corta, tuya, y que puedes escribir debajo del QR (más abajo explico por qué conviene).

2. El QR que un día deja de funcionar

Aquí hay una trampa. Hay dos maneras de hacer un QR:

  • QR con tu dirección dentro. El dibujo lleva escrita la dirección de tu web. Funciona mientras tu web exista, no depende de nadie y no caduca. Cambias la carta cuantas veces quieras y el QR sigue valiendo, porque la dirección es la misma.
  • QR «dinámico» de un servicio de terceros. El dibujo lleva una dirección del proveedor, que a su vez redirige a tu carta. Te lo venden como ventaja («cambia el destino cuando quieras»), pero tiene letra pequeña: si dejas de pagar la suscripción, si el servicio cambia de condiciones o si cierra, todos los QR que tienes impresos en mesas, cartas y cristales dejan de llevar a tu carta a la vez. Y no te enteras hasta que un cliente te lo dice.

Si tu carta está en tu web, no necesitas el QR dinámico para nada: la dirección no cambia aunque cambie la carta. Antes de imprimir, lee el QR con tu móvil y mira qué dirección enseña antes de abrirla. Si no es la de tu dominio, pregunta de quién es.

3. Los alérgenos: el QR ayuda, pero no basta solo

Informar de los alérgenos de cada plato es obligatorio también en un restaurante. El Real Decreto 126/2015, en su artículo 6, permite darla por medios distintos de una etiqueta o un cartel, pero con condiciones: tiene que estar accesible antes de terminar la compra y sin coste adicional; y si se da de palabra, tiene que estar registrada por escrito o en formato electrónico en el establecimiento, al alcance de clientes, personal e inspección, con un aviso visible de dónde consultarla.

Mi lectura práctica: poner los alérgenos de cada plato en la carta de la web es bueno (quien tiene una alergia lo mira antes de pedir, con calma), pero no cuentes con que el QR sea la única forma de consultarlos. Un cliente sin móvil, sin batería o sin cobertura tiene que poder verlos igual en el local. Ten la versión escrita a mano del personal.

4. Los precios, también sin móvil

En Cataluña, el Código de consumo (Ley 22/2010) pide que en el establecimiento se informe del precio completo, con impuestos incluidos, de forma visible (artículo 212-1), y que quien presta un servicio lo haga con un letrero visible en el local o con una tarifa o un folleto de precios (artículo 251-3).

Un QR solo se puede leer con un móvil. Por eso no lo tomaría nunca como la única carta: el QR es un complemento cómodo, y la carta en papel o la pizarra con los precios siguen haciendo falta. Si quieres ahorrar en imprenta, imprime menos cartas, pero no ninguna. Y si tienes dudas sobre tu caso concreto, pregunta a tu gestoría o a la oficina de consumo de tu ayuntamiento: esto es lo que dice la ley, no un asesoramiento legal.

5. La pegatina que no es tuya

Un QR en una mesa es fácil de tapar con otro. Alguien pega encima un código que lleva a una página falsa, de pago o de lo que sea, y tu cliente cree que es tuyo. El INCIBE, el Instituto Nacional de Ciberseguridad, recomienda a los negocios comprobar con frecuencia que los códigos QR del local no han sido alterados y que el código lleva a la página indicada.

En la práctica, tres cosas que cuestan poco:

  • Escribe la dirección debajo del QR (turestaurante.com/carta). Quien desconfía la teclea, y quien escanea puede comprobar que coincide.
  • Mejor impreso en el soporte (la carta, el atril de la mesa) que una pegatina suelta: cuanto más se nota un añadido, mejor.
  • Escanéalos al abrir, igual que miras que las mesas estén limpias. Diez segundos por mesa.

6. Un QR, varios idiomas

No hace falta un QR por idioma. Uno solo, que abre la carta en el idioma de tu web, y en la página un selector de idioma bien visible arriba. Castellano y catalán, y después los idiomas que oyes en tu terraza. Mejor dos idiomas bien revisados que cinco traducidos a máquina sin que nadie los lea.

Antes de imprimir el QR, comprueba

  1. Que abre una página de tu dominio, no un PDF ni una dirección de otra empresa.
  2. Que la carta se lee en el móvil sin ampliar, también con poca cobertura.
  3. Que los precios coinciden con la carta en papel y llevan el IVA incluido.
  4. Que cada plato lleva sus alérgenos, y que en el local también están por escrito.
  5. Que la dirección está escrita debajo del código.

Un ejemplo para verlo

Para enseñar todo esto montado tengo Ca l'Exemple, una demostración con un restaurante inventado en Cambrils. No es un cliente: la carta, los precios y el horario son de ejemplo, y lo pone en cada página. La carta está en texto, con los alérgenos de cada plato, en castellano, catalán e inglés. Es exactamente lo que debería abrir el QR de una mesa. Ábrela en el móvil y pulsa «Carta».

Cómo lo hago yo

Si tienes un restaurante en Cambrils, Salou o cualquier pueblo del Camp y tu QR abre un PDF, te hago una web con la carta en texto y te dejo el QR con tu dirección, que no caduca. Qué incluye y cómo trabajo, en webs para restaurantes.

Pide presupuesto

Real Decreto 126/2015 y Ley 22/2010 consultados en el BOE, y recomendación del INCIBE consultada en su web, el 1 de noviembre de 2026. Nada de esto es asesoramiento legal: si tienes dudas sobre tu caso, pregunta a tu gestoría o a la oficina de consumo.